¿Cómo influyen los Medios de Comunicación en la Sexualidad de los Adolescentes?

 

Según (Larson y Wilson, 2004) la adolescencia es una etapa de transición fundamental para el desarrollo biopsicosocial de un ser humano, pues es en ésta en la que una persona pasa de la niñez a la adultez. Los jóvenes de estas edades, experimentan cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales, que asumen diversas formas en diferentes entornos sociales, culturales y económicos. 

A dicha etapa se le ha considerado como relativamente exenta de problemas de salud, sin embargo, cada vez es más evidente de que lo que sucede en estos años de vida, impacta la salud y afecta a las personas con el paso del tiempo. A pesar de la baja morbilidad, los adolescentes, por diversas circunstancias ambientales, familiares e individuales, frecuentemente desarrollan conductas que constituyen factores de riesgo. Entre las conductas de riesgo, que a su vez pueden constituir daños a la salud en la vida adulta se encuentran: tabaquismo, alcoholismo, prácticas de sexo inseguro, exposición a ambientes peligrosos y violentos, entre los más importantes

(Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, “ENSANUT” 2006).

 

Un logro significativo e importante de esta etapa es verse a uno mismo como ser sexual. La conciencia de la sexualidad es un aspecto importante de la formación de la identidad y afecta la autoimagen y las relaciones de manera profunda. Aunque este proceso se ve impulsado en sentido biológico, su expresión se define, en parte, en forma cultural. (Papalia, 2009).

¿Por qué razón es que algunos adolescentes se vuelven sexualmente activos a una edad temprana? Klein, 2005 citado en Rivera, 2007, menciona que es posible que existan diversos factores implicados, incluyendo un ingreso temprano a la pubertad, pobreza, desempeño escolar deficiente, falta de metas académicas y ocupacionales, antecedentes de abuso sexual o descuido parental; y patrones culturales o familiares de experiencia sexual temprana.

En México, el inicio de la vida sexual promedio es de 15.4 años de edad. Como resultado de las prácticas sexuales en adolescentes, ocurren más de 25,000 nacimientos anuales de madres menores de 19 años, así como el 10% de embarazos adolescentes termina en abortos. (Instituto Mexicano de Salud 2008-2012).

Las relaciones románticas son parte central del mundo social de la mayoría de los adolescentes. Contribuyen al desarrollo tanto de la intimidad como de la identidad. Debido a que se involucran con el contacto sexual, también implican riesgo de embarazo, enfermedades de transmisión sexual y en ocasiones de victimización sexual (citado en Bouchey  y Furman, 2003; en Arango 2008).

Los adolescentes, en su proceso de desarrollo, están inmersos en un mundo social del cuál adoptan diferentes conductas y valores de los grupos que los rodean, a éste proceso se le llama socialización. Algunos agentes de socialización son los medios de comunicación masiva, la experiencia personal, la escuela, los padres, hermanos y amigos. Los medios, especialmente la televisión, se pueden convertir en importantes agentes de socialización al determinar las actitudes de los jóvenes (Dicho por Dominick, 2002 citado en Rivera, 2007).

Según  (Williams, 2004 citado en Shibley, 2006), aproximadamente a las edades de 10 u 11 años, los adolescentes comienzan a pasar tiempo en grupos de género mixto o heterosociales. Estos grupos participan en una diversidad de actividades que incluyen pasearse por parques o centros comerciales, eventos deportivos, ver películas y posteriormente asistir a fiestas. En esos entornos los grupos mixtos de los jóvenes experimentan por primera vez la unión de parejas y es frecuente que en estos contextos ocurran sus primeras conductas románticas o sexuales. Estas primeras conductas implican de manera principal tomarse de la mano, abrazarse, besarse y acariciarse. Los adolescentes obtienen su información acerca de sexo principalmente de amigos, padres, educación sexual en la escuela y los medios.              

En México, el medio de comunicación más utilizado es, sin duda, la televisión, el porcentaje de hogares con televisiones es del 93.3 de toda la población (Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía, 2006). Sin embargo existen otros medios de comunicación como el Internet, que desde su creación ha ido creciendo gradualmente hasta representar una cifra considerable de audiencia para la población mexicana, entre otros medios masivos se encuentran la radio, las revistas, periódicos, etcétera.

Según las “Estadísticas a Propósito del día mundial del Internet” (INEGI, 2008) una cuarta parte de la población de seis años o más en México se declaró usuaria de Internet.

Entre la población con escolaridad de nivel primaria, la proporción de quienes usan Internet es de uno de cada diez; para los de nivel secundaria, la proporción se duplica, y en quienes cuentan con estudios de posgrado, llega a ocho de cada diez. Por otra parte, la encuesta muestra que quienes acceden a Internet lo hacen de forma recurrente, 91% utiliza la red mundial al menos un día por semana.

Según (Bandura, 1985) , existen  procesos a través de los cuales la televisión influye sobre el comportamiento. Se habla de que  la mayor parte del comportamiento humano es aprendido a  través de la observación. El cual se reconoce como uno de los medios más poderosos de transmisión de valores, actitudes y patrones de pensamiento y conducta. La conducta de una figura significativa funciona como modelo para que, quien observa, defina las cogniciones que guían  sus acciones y asuma conductas similares, es decir, actitudes, emociones e ideas relativas a temas sexuales, que de manera explícita o implícita exhiben los personajes de la televisión y pueden convertirse en modelos para los jóvenes televidentes quienes van construyendo cogniciones sobre aspectos sexuales que puedan guiar un comportamiento.

Las cogniciones son procesos que intervienen entre los estímulos observables  y las respuestas de las personas en las situaciones de la vida diaria.  El aprendizaje por observación influye principalmente a través de su función  informativa. En  relación con el aspecto sexual,   a través de la televisión  se puede enseñar diferentes técnicas amorosas, alterar las reglas sexuales y formar las prácticas sexuales de una sociedad.  La televisión permite transmitir las normas establecidas socialmente sobre los comportamientos sexuales que son aceptados  y permisibles.

Los factores que influyen para que exista influencia sobre la conducta de las personas, son los  procesos cognoscitivos individuales,  donde las  personas no son receptoras pasivas de las  circunstancias que enfrentan, sino se esfuerzan por controlar su vida con el propósito de lograr metas que se plantean y de evitar lo que les gusta. Las personas contribuyen en mayor o menor grado al control de su propio desempeño a través de mecanismos cognoscitivos como la autoeficacia, esto se refiere a las “creencias en las propias capacidades para organizar y ejecutar el curso de la acción requerida con el fin de producir un logro determinado”, cita textual de  (Bandura, 1980).

En cuanto a la  relación con padres y la calidad de comunicación con adolescentes es un factor de influencia  en efectos de la televisión  del comportamiento sexual. Existe la “Teoría Social Cognitiva” propuesta por Bandura, 1980  que  se refiere a  las cogniciones como las actitudes, la autoeficacia y las intenciones, que  son importantes para predecir el comportamiento  que esté bajo el control voluntario de la persona: “el comportamiento humano es el resultado de un proceso de toma de decisiones basado en un análisis subjetivo, deliberado y sistemático de la información que la persona tiene disponible”.

Acerca de la influencia de contenido sexual en televisión  se  ha visto un  efecto diferencial en función de la edad de los observadores (Gruber y Grube 2000), donde  afirman que aunque el contenido sexual que aparece en los diferentes medios de comunicación puede afectar a cualquier grupo de edad, los  adolescentes son particularmente más  vulnerables, ya que son más sensibles a los mensajes sobre temas de sexo porque se encuentran en un período  de desarrollo en que los roles de género,  las actividades y los comportamientos sexuales se están moldeando.

Además, los adolescentes todavía  no completan el desarrollo de las habilidades cognoscitivas que se requieren para analizar críticamente los mensajes que presentan los medios y para tomar decisiones teniendo en cuenta las posibles consecuencias de su comportamiento. Se dice que  no es la cantidad de televisión que se ve lo que más influye sobres las actitudes, expectativas y comportamientos sexuales de los adolescentes sino la relación que tiene el televidente con el contenido del programa; esto se refiere a la motivación que tienen los adolescentes para ver la televisión,  así como  la forma  de como seleccionan los programas y el grado de realismo que le atribuyen a la trama.

Las personas seleccionan y usan los programas para satisfacer necesidades específicas y  el uso acarrea diferencias en el comportamiento del televidente y en el efecto de los mensajes sobre sus acciones; (Rubin, 1994).  La  necesidad central durante la adolescencia  es obtener información  sobre la sexualidad.  Los  adolescentes obtienen de la televisión representaciones sobre las relaciones románticas y usan esa información para orientar su comportamiento en sus primeras experiencias de noviazgo. Las personas tienden a emplear los contenidos, mensajes o escenas de televisión para actuar o  cambiar comportamientos  en sus relaciones románticas o sexuales con sus novio/a etc. Las personas tienen diferentes niveles de selectividad y  el efecto del contenido televisivo depende de que tan activa sea la audiencia al elegir los programas. 

Por consecuente, existe una influencia social de los medios de comunicación hacia los adolescentes que, de alguna forma, se encuentran reconstruyendo su identidad para seguir su camino de crecimiento.

Es importante cuidar de nuestros hijos y , sobretodo, estar al tanto de la información a la que se encuentran expuestos, hay que ser parte de su mundo cambiante y ayudar a sobre llevar esta etapa de su vida de constantes cambios.

XIMENA PASTRANA RIVERO.

 

REFERENCIAS

  • Arango de Montis, Ivan (2008) Sexualidad Humana. Manual Moderno, México.
  • Stanley, J (2005)  Comunicación Masiva en Hispanoamérica. Tercer Edición Mc Graw Hill: México, D.F. 773 páginas.
  • Programa Nacional de Juventud (2008-2012). Versión pdf México, D.F. En: http://www.imjuventud.gob.mx/contenidos/programas/pronajuve_2012.pdf Fecha de consulta 19 de febrero del 2010.
  • Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2006) Versión pdf México En: http://www.insp.mx/ensanut/centro/DistritoFederal.pdfFecha de Consulta: Enero-Febrero 2010.
  • Bandura, Albert, (1985) Voluntad Científica. Journal of Personality and Social Psychology, 45, 464-469.
  • Bandura ,Albert (1980) Teorías del Desarrollo, Espasa Calpe.54-76.
  • Gruber, E. & Grube, J. W. (2000). "Adolescent Sexuality and the Media: A Review of Current Knowledge and Implications." Western Journal of Medicine, 172, 210-214.
  • Gayle, Rubin(1994), The Practice of Love: Lesbian sexuality and perverse desire. Indiana University Press, 45-60
  • Papalia, Diane E, Sally Wendkos Olds, Ruth Duskin Feldman ; traducción, Susana Margarita Olivares Bari, Gloria Estela Padilla Sierra. (2009) Psicología del desarrollo: de la infancia a la adolescencia. Mc Graw Hill, México.
  • Rivera Mendoza Margarita (2007) La sexualidad y su significación en el cuerpo del adolescente. Miguel Ángel Porrúa, México.

 

 

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